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Mostrando entradas de febrero, 2017

Stephen King: 22/11/63

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"... apartó la copa y volvió a sostener la taza de café. No bebió, simplemente se limitó a envolverla con las manos, como si tratara de absorber parte del calor. Presenciar ese gesto me obligó a recalcular el tiempo que podría restarle de vida."    Es sencilla, muy directa esta manera de contar un pensamiento del narrador, después de una imagen que mueve a la compasión. Y en esa sencillez está lo mejor del libro, porque King no pretende sino entretenernos, ante todo, y contar con mucha cercanía y con un tono muy normal una historia de viajes en el tiempo: acaso la única forma de que nos la creamos los lectores más exigentes, los curtidos en batallas joyceanas, faulknerianas, cortazarianas, pues estamos con la mosca tras la oreja y pidiendo verdades de fuego como otros exigían sangre en las lanzas. Sin caer nunca en lo liviano, en lo torpemente diáfano-y-de-cristal, el escritor estadounidense cautiva y hace buena literatura, esa que se desliza hacia la perdurabilidad.

Stephen King: 22/11/63: Humor

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El humor es lo primero que aparece en la novela, el humor al que llamaríamos sano, ágil y conquistador, generoso y nada excluyente. Lo utiliza King para asentarnos mejor en la historia y en los personajes, para desdramatizar y para inteligentemente decirnos que algunos hombres pequeños de importancia pueden ser muy importantes en sentidos menos evidentes que los habituales que designan a ciertos tipos como populares y exitosos. El humor no hace ligera la novela, no se trata de un recurso para que sea más liviana, sino un recurso para decirnos verdades sin largarnos crueles discursos que maten de aburrimiento y de obligada solemnidad. No es para esto la novela, parece decir King, eso queda para el ensayo. Y el humor, tan bien medido, es el mejor ingrediente para que nos lancemos al fondo de la historia, nos zambullamos en ella y empecemos a cuestionarnos lo absolutamente establecido y fijado con chinchetas clavadas en la carne de nuestra sociedad actual y sus realidades poco cuesti…

Matilde Asensi: El origen perdido: Curar con las palabras

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La novela tiene una trama fascinante y un desarrollo que en ningún caso se presenta acelerado, espasmódico: cada descubrimiento precisa de un tiempo de investigación y de encaje de piezas, como debe ser. Cuando se llega al momento en que la autora nos habla, por boca de sus personajes, de la curación mediante la palabra, es un buen momento para pararse, meter un dedo en el volumen y pensar un poco. Curar con las palabras. Sí, ¿ por qué no? Curan de esa manera los expertos en el cerebro y sus enfermedades del alma, curan los amigos con consejos, las madres y los padres, las parejas comprensivas. ¿Ir más allá? Bueno, quizá ya es despeñarse: curar enfermedades del cuerpo con palabras podría ser una innovación, un camino a descubrir y perfeccionar. No le gustaría a la industria farmacéutica, dedicada a las enfermedades cronificadas, pero sí a cualquiera con poco o con ningún dinero. Sanadores de las palabras. Qué bueno. Aunque solo sea durante un rato y en la ficción.     Pero después…

La cuarta fase, de Olatunde Osunsanmi

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Efectista, exagerada, chirriante, desacomplejadamente ambiciosa, fría, pero también interesante película que, más allá de sus aciertos y defectos cinematógraficos, se acerca a un tema que inquieta: las abducciones extraterrestres. Producto de mentes heridas o de una realidad desasosegante, el tema no puede dejar indiferente a quien tiene la mente abierta y estima que la ciencia -la religión con más futuro de nuestro tiempo- no puede dar respuesta a todo. A mí esta película me arañó el sueño, me hincó un codo en el reposo y me empujó contra una pesadilla en la que di dos gritos contra la pared y contra los seres despiadados que cometen acciones tan crueles como las que se narran en el filme. Y por eso este comentario: más allá de los valores de esta ficción, o de sus carencias, están las imágenes intercaladas en que se muestran los supuestos hechos reales, las palabras del abductor, la firmeza con que actúa quien se cree un ser superior (aplíquese a los que no son extraterrestres, …